Educación, Música, Técnica Alexander

La Técnica Alexander en el estudio de la música

“Decir que un músico toca con las manos es como decir que un corredor corre con los pies”

-Yosuke Riley Chatmaleerat, pianista

“Desde los años 50’s, el Royal College of Music ha liderado el mundo del estudio musical en la utilización de la Técnica Alexander como parte del entrenamiento de sus estudiantes. La Técnica es una gran facilitadora del proceso educativo. El trabajo del músico requiere de una excelente coordinación y de una gran espontaneidad y creatividad. Estos aspectos del acto musical se trabajan de manera clara y práctica en la guía de un profesor de Técnica Alexander.

Profesor Colin Lawson
Director del Royal College of Music, Londres

Aprender a aprender:

Podemos preguntarnos para qué podríamos usar la Técnica Alexander los seres humanos. Todos sabemos que hay personas que encuentran fácil el camino hacia un desempeño de excelencia en la actividad a la que se dedican, muchos de ellos nunca practicaron ni conocieron la Técnica Alexander. Muchos músicos son extremadamente coordinados sin la necesidad de la Técnica Alexander, sin embargo, la mayoría de los músicos no tenemos nuestra mejor coordinación disponible para nosotros todo el tiempo.

Es muy común que los músicos experimentemos momentos de lucidez que nos convenzan de que podemos tocar mejor de lo que tocamos. Esos momentos, en los que alcanzamos algo que pareciera ser nuestro “verdadero potencial”, nos mantienen practicando hora tras hora en la búsqueda de una coordinación más o menos confiable que nos ayude a la hora de nuestros conciertos, clases o audiciones. Los músicos somos motivados a practicar todos los días con el fin de aprender haciéndolo.

La Técnica Alexander está basada en principios que nos ayudan a establecer una coordinación confiable en nuestra vida, nos ayuda a hacer lo que queremos hacer de la manera en la que elegimos hacerlo. Se podría decir que, nos ayuda a “aprender cómo aprender”.

El mito del “talento”:

Dentro del mundo del estudio musical hay una idea muy arraigada que podría sonar más o menos así: “sólo las personas con talento logran alcanzar el éxito en sus carreras musicales”. Muchos músicos crecemos con la idea de que hay algunos “iluminados que nacieron con un talento especial” y que ellos son los únicos capaces de acceder a ciertas cosas que el resto de los simples humanos no podemos acceder.

El talento, según mi punto de vista, no es más que la habilidad de hacer lo que se requiere en el momento en el que uno necesita hacerlo. Algunos tienen esta habilidad de manera intuitiva pero eso no quiere decir que sea algo que no se puede aprender.

La práctica de la Técnica Alexander ayuda a desarrollar una conexión entre lo que pensamos y lo que hacemos, nos ayuda a comunicarnos con nosotros mismos de una manera más confiable y eso nos lleva a tener un control consciente en nuestras actividades. Quizá eso a lo que llamamos “talento” no sea más que una cierta habilidad de no interferir con nuestra coordinación mientras hacemos alguna actividad determinada, como tocar un instrumento musical o cantar.

Cargar y el acto de tocar:

Tocar un instrumento musical suele ser una actividad que nos lleva a adoptar posiciones incómodas por largos períodos de tiempo y, por si fuera poco, tenemos que movernos con una coordinación extremadamente precisa mientras estamos inmersos en dichas posiciones, algunos mientras cargan al mismo tiempo su instrumento.

A veces tenemos que estar sentados o parados varias horas al día en los ensayos esperando hacer lo mejor que podemos en cada momento. Muchos de nosotros tenemos que viajar incómodos (algunos cargando instrumentos pesados y difíciles de transportar) en los asientos de algún tipo de transporte para llegar a nuestro destino, bajar y tocar.

Los músicos generamos sonido mediante el movimiento, dichos movimientos pueden ser cómodos o incómodos. Si el primer acercamiento a un instrumento musical nos lleva a una experiencia incómoda, el camino del aprendizaje puede llevarnos a muchos problemas futuros. El peligro radica, desafortunadamente, en el hecho de que los seres humanos tenemos una gran capacidad de sobreponernos a los problemas mediante grandes oleadas de entusiasmo y buenas intenciones, muchas veces, esas ganas apasionadas de lograr tocar un instrumento y hacer música nos llevan a ignorar ciertas incomodidades desde el principio de nuestro aprendizaje.

La Técnica Alexander ayuda a tener una consciencia más confiable a cerca de lo que estamos haciendo con nosotros mismos dentro de nuestras actividades. Pone el foco en el proceso y no en el fin. Esto ayuda a prevenir lesiones derivadas de “malas posturas” y exceso de tensión muscular, dos problemas que son muy comunes en los músicos de todo el mundo.

No pain, no gain” (sin dolor, no hay ganancia):

El problema principal de esta “máxima” es que el dolor viene después de mucho tiempo de descoordinación. Esto quiere decir que el dolor se presenta en etapas avanzadas de interferencia.

En la mayoría de los casos, la tensión innecesaria está directamente relacionada a patrones de descoordinación, a veces llamados “malos hábitos”; dichos patrones no sólo provocan dolor y poca eficiencia en el trabajo, sino que resultan en una disminución de la apreciación sensorial (sensación) que nos da nuestro sistema nervioso. En pocas palabras: “la tensión reduce la sensación”, y el dolor generalmente se presenta cuando no podemos seguir “no sintiendo” la falta de coordinación a la que nos estamos sometiendo en nuestras actividades cotidianas.

La Técnica Alexnader nos brinda la oportunidad de desarrollar una mejor conexión entre nuestro sistema nervioso y nuestros reflejos musculares, ganando así un control más confiable de nuestras reacciones ante un estímulo, como podría ser tocar una obra musical. Una de las principales aportaciones de la Técnica es la adquirir la habilidad de parar para después elegir el camino que deseamos seguir en una actividad determinada, por más cotidiana que sea.

Pánico escénico:

Una de las mayores causas de pánico es la actuación en público. Ya sea en un concierto, una prueba o una audición, muchos músicos sufrimos de algo a lo que se le llama “pánico escénico”. Existen muchas explicaciones y maneras de trabajar con ese llamado pánico que van desde la terapia psicológica, hasta ejercicios de relajación y sustancias que se toman antes de salir a exponernos frente a un público determinado.

La manera en la que la que podría acercarse la Técnica Alexander al pánico escénico es desde la observación del hábito. El miedo escénico es una “respuesta habitual a un estímulo determinado”.

Es perfectamente normal tener una sensación de nervios cuando estamos enfrentándonos a una situación que puede representar algún tipo de peligro para nosotros. En una situación de peligro, nuestro cuerpo responde liberando sustancias y reacciona de manera instintiva estimulando al organismo para la “defensa”. Nuestro organismo vive esa exposición como un peligro y eso que sentimos, es nuestra respuesta instintiva ante el peligro que sentimos al exponernos.

Es poco probable que “elijamos” sentirnos estresados antes de una audición, creo que no es una respuesta que quisiéramos tener de manera consciente. El reconocimiento y entendimiento de esto es el comienzo del camino para superar el pánico escénico.

Con el trabajo de la Técnica Alexander se desarrolla la habilidad de parar a observar nuestros pensamientos, sensaciones y las decisiones que tomamos cuando estamos enfrentándonos a un estímulo determinado, nos ayuda a desarrollar la capacidad de elección de reacción.

Observación de uno mismo:

Nadie en su sano juicio sería capaz de dañar a propósito una herramienta y luego esperar a que esa herramienta funcione bien cuando necesitara usarla. Sin embargo, la mayoría de nosotros usamos de manera destructiva a nuestro organismo y esperamos que funcione bien por el resto de nuestras vidas.

Practicar Técnica Alexander ayuda a observar el uso que hacemos de nosotros mismos, nos ayuda a estar presentes y profundamente atentos al momento que estamos viviendo.

El trabajo de la Técnica Alexander en el estudio musical:

En cuanto a la práctica musical, desde mi experiencia puedo decir que la Técnica Alexander ayuda a:

  • Aprovechar mejor el tiempo que pasamos estudiando, incluyendo el tiempo que pasamos tocando y el que pasamos “no tocando”

  • Entender la importancia de usar el descanso constructivo como una herramienta de la práctica musical.

  • Explorar distintas maneras de preparación para el acto musical (cómo sostener nuestro instrumento, cómo pararse, cómo respirar, etc.).

  • Cuestionar el uso excesivo de la repetición y clarificar el uso que podemos hacer de ella

  • Entender la enorme influencia que tiene el equilibrio de nuestro organismo en absolutamente todo lo que hacemos

  • Aclarar nuestras expectativas de lo que queremos conseguir en cada período de estudio

  • Generar una mejor relación entre nuestro pensamiento y las respuestas musculares que necesitamos para tocar nuestro instrumento o cantar

  • Disfrutar cada momento del estudio y entender para qué sirve eso que estamos estudiando

  • Escuchar y aceptar opiniones y visiones distintas a las nuestras cuando tocamos con otras personas

  • Disfrutar de compartir y hacer música en grupo

  • Disfrutar de compartir y hacer música en público

Y muchas, muchas otras cosas que cada uno descubre en su práctica personal.

**Para escribir este texto utilicé algunas ideas del libro “The Alexander Technique for musicians”, escrito por Judith Kleinman y Peter Buckockem, ambos músicos y profesores de Técnica Alexander en el Royal College of Music. El libro fue escrito en el año 2013.

Aquí les dejo un video publicado en el canal de youtube de Lori Schiff, profesora de Técnica Alexander de Julliard School of Music.

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