Anatomía

La cabeza

La cabeza está compuesta en dos partes, el cranium o cráneo (que significa “casco” en griego) y la cara. El cráneo contiene al cerebro y los mecanismos de balance, además de proveer espacio para los oídos y los cimientos para la articulación de la mandíbula; la cara provee de una estructura para la boca y la mandíbula, incluye los músculos faciales de expresión y los espacios para los ojos y las cavidades nasales.

Los huesos que conforman la cabeza son muy complejos debido a que son tridimensionales, varían mucho de forma y son difíciles de describir.

El cráneo está conformado por 6 huesos: parietal, temporal, frontal, occipital, etmoides y esfenoides. Los huesos parietales (paries, pared) forman los lados y la parte superior del cráneo. El hueso frontal (frons, frente) forma no sólo la frente, sino el techo de los ojos y el pasaje nasal. El esfenoides (del griego, significa “en forma de cuña”) forma la parte frontal de la base del cráneo. El etmoides (del griego, significa “con forma de colador”) forma la base del cráneo y las cavidades nasales. Los huesos temporales (tempus, tiempo) forman los costados y el resto de la base del cráneo. El hueso occipital (ob, caput, “en contra de la cabeza”) forma la parte trasera y la base del cráneo.

La cara está conformada de los huesos nasales; las conhas nasales (nasal conchae); hueso lagrimal (lacrimale, lágrima); hueso cigomático (zygomaticum, mejilla); huesos del paladar (palatinum, palacio); hueso maxilar superior (maxilla, mandíbula); hueso maxilar inferior (maxilla, mandíbula).

Todos estos huesos están conectados a través de suturas -o costuras- que tienen superficies disparejas y que embonan juntas firmemente gracias a al tejido fibroso que las compone. Cuando nacemos, los huesos de nuestro cráneo no se han terminado de formar todavía, dejando espacios en medio de las suturas; con el tiempo, las suturas terminan de formarse y los huesos se adhieren con firmeza.

 

 

La base del cráneo está formada principalmente por el hueso occipital y los huesos temporales. El hueco que tenemos en la base del cráneo se llama foramen magnum (agujero magno) y es muy importante porque a través de él pasan las terminales nerviosas que van al cerebro. A cada lado del foramen magnum hay dos baches que se llaman cóndilos occipitales (kondylos, nudo). Estos baches son importantes porque encajan en dos espacios que tiene la primer vértebra de la columna, que se llama atlas (de la mitología griega, gigante que sostenía la bóveda celeste sobre sus hombros). En la unión del cráneo con el átlas se forma la articulación atlanto-occipital, la articulación que permite el movimiento de la cabeza en relación a la columna.

 

 

Llegando al límite inferior trasero del cráneo está el lugar en el que los músculos se adhieren, este lugar es muy importante y se llama protuberancia occipital.

 

 

Existen otros dos lugares en la base del cráneo que sirven como base para los músculos que se adhieren a la cabeza, la apófisis mastoide (apophysis, retoño), que es el lugar en el que se adhiere el músculo que une el cráneo con el esternón (esternocleidomastoideo), el músculo más largo del cuello. El otro lugar es la apófisis estiloide (stylos, pilar), a la cual están adheridos varios músculos y ligamentos. Estas dos apófisis son parte del hueso temporal y están ubicadas muy cerca del punto en el que el cráneo se balancea sobre la columna. El hueso temporal también contiene los canales auditivos y los mecanismos de equilibrio del oído interno, que están localizados muy cerca de la apófisis estiloide.

 

 

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Bibliografía:

  1. Theodore Dimon Jr., Anatomy of the moving body
  2. Frank H. Netter, Atlas de anatomía humana (6ta edición)

Imágenes:

Felipe Bojórquez