Educación

La experimentación en el aprendizaje

Todo aprendizaje requiere de una experimentación. Nadie nace sabiendo cómo caminar, hablar o tocar un instrumento musical. Aprendemos mediante el proceso de experimentar, experimentando desarrollamos nuestras capacidades y habilidades. Sin embargo, para la mayoría de nosotros, experimentar está relacionado con “tratar de hacer algo bien”.

Muchas veces he visto niños tratando de tocar bien, totalmente consumidos por lograr el fin, tanto que difícilmente les importa nada más. Si fallan, se alteran y eso hace que traten con más energía. Cuando esto pasa, dejan de experimentar y pasan el tiempo gastando sus energías tratar de lograr cumplir el fin lo mejor que pueden.

Cuando un profesor tiene la habilidad de simplificar las tareas de manera que los alumnos puedan manejarlas de manera fácil, les está dando no solo la posibilidad de aprender de una manera más constructiva, sino la de experimentar maneras propias de acercarse a las actividades. En este caso, el alumno, sacando su foco de atención del fin a conseguir, transforma lo que podría ser una experiencia muy negativa y frustrante en una positiva y creativa (muchas veces divertida).

¿Cuántos de nosotros, cuando practicamos alguna actividad podríamos decir que lo hacemos de esta manera? Tristemente, la mayoría de nosotros tenemos la idea de que “practicar” significa repetir las cosas una y otra vez hasta obtener resultados satisfactorios. Quizá nos demos tiempo de practicar un problema a la vez, pero pocas veces nos damos la oportunidad de experimentar y “gastar” tiempo buscando distintas formas de acercarnos a las problemáticas que se nos presentan.

Aún cuando sabemos que tendríamos que dividir nuestra tarea en partes más pequeñas, creemos que hacerlo es un signo de alguna especie de debilidad, consideramos que tendríamos que lograr las cosas sin recurrir a técnicas más “fáciles”. Intelectualmente aceptamos la idea de que necesitamos parar a pensar en lo que vamos a hacer para “enfocarnos en el proceso en lugar de enfocarnos en el producto”. Pero la mayor parte del tiempo, estudiamos cegados por la idea que tenemos de lo que queremos lograr.

El proceso de experimentación nos permite expandir el entendimiento que tenemos de nuestras actividades. Cuando estamos estudiando una obra musical (por ejemplo) es común que pensemos que nuestro problema principal es lograr “tocar” bien las notas y todos nuestros esfuerzos se enfocan en hacerlo. Pero cuando experimentamos, descubrimos que quizá hay un discurso que podemos comunicar que va más allá de las notas y podemos empezar a estudiar tomando en cuenta ese discurso, “tocar bien las notas” es una consecuencia de comunicar el discurso que queremos comunicar.

Experimentar significa que tenemos que darnos la oportunidad de equivocarnos. Aún cuando tengamos la intención de darnos espacio para investigar nuevas formas de hacer las cosas, nuestra necesidad de hacerlas bien puede estar impidiendo que seamos realmente libres. Puede parecer una tontería pero darnos permiso de equivocarnos puede ser algo extremadamente liberador.

Observar lo que sentimos y pensamos cuando nos equivocamos puede traernos un gran aprendizaje y nos ayudará a encontrar maneras más sanas de experimentar y de aprender.

Algo muy común cuando doy clases de Técnica Alexander es que los alumnos cierran los ojos con la idea de que pueden “sentir mejor” de esta manera. Cuando les digo que en la clase pueden permitirse hacer las cosas mal y que no hay nada para hacer “bien”, la mayoría me contesta que sí, que no están intentando hacer nada bien pero que “cerrando los ojos sienten mejor”… pero entonces, la pregunta siempre es ¿para qué quieres sentir mejor? La respuesta a esta pregunta suele ser algo similar a “para hacer lo que me estás pidiendo”… y ahí está la paradoja.

Esto me ha llevado a darme cuenta de que muchas veces creemos que nos estamos dando la libertad de experimentar y de “probar cosas nuevas” y terminamos de todas formas buscando recursos que nos dan seguridad. Cuando buscamos seguridad, buscamos lo conocido y cuando buscamos lo conocido es imposible ver las cosas de una manera nueva.

Siempre me resulta muy constructivo invitar a mis alumnos a preguntarse ¿estoy realmente dejándome experimentar o estoy recurriendo a alguna estrategia que me da seguridad y me hace sentir que me estoy dejando experimentar?

Para más información sobre las clases y talleres, da click en el siguiente link:

Clases y contacto