Educación, Salud, Técnica Alexander

No-hacer

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “uso constructivo” y “dirección”?

1 niño jugandoEl uso constructivo puede ser observado en los niños pequeños, especialmente cuando están jugando. Ellos no piensan en cómo se usan pero hacen un hermoso despliegue de lo que es el uso constructivo del organismo.

Una vez que crecemos y empezamos a adquirir hábitos destructivos, ese uso constructivo que teníamos de pequeños, va desapareciendo. Sin embargo, es posible reaprenderlo o restablecerlo a través de la utilización de algo a lo que Alexander llamó “dirección”.

Cuando un estudiante de Técnica Alexander logra restablecer su uso constructivo, es normal que sienta que sus movimientos son más ligeros y empiece a sentir una liviandad generalizada dentro de su vida cotidiana. La dirección tiene que ver con pensar pero no de la manera en la que estamos acostumbrados a hacerlo, el pensamiento que ocurre mientras nos “damos direcciones” incluye un patrón global del organismo, nos pensamos como un todo.

Por ejemplo, el hábito de un flautista que lleva la cabeza hacia la flauta cada vez que toca se puede cambiar utilizando la dirección: “permitir que la cabeza vaya hacia delante y hacia arriba para permitir que la columna se alargue y se ensanche mientras llevo la flauta hacia mi boca”. Si el flautista mantiene estas direcciones funcionando mientras lleva la flauta, será difícil que no observe el hábito de llevar su cabeza hacia la flauta. El problema más grande de los hábitos es justamente que los hacemos sin darnos cuenta.

La dirección también puede ser la “confirmación” de una actividad constructiva, por ejemplo, “permito que mis isquiones descansen en la silla”; esta dirección reactiva nuestro reflejo antigravitatorio y podría ser muy útil por ejemplo cuando estamos sentados frente a una computadora.

YoLa dirección no se trata de forzar nada ni hacer que algo ocurra de manera directa. O sea, no tiene nada que ver con “mantener la cabeza alineada” o “sentarse derecho”. La idea de la dirección tiene que ver con la intención de la actividad, es un pensamiento que alimenta la energía de nuestra intención para evitar que nuestro hábito nos guíe en el movimiento.

En una clase de Técnica Alexander, los profesores “enseñamos” con las manos la dirección a nuestros alumnos. Las manos de un profesor ayudan al alumno a entender las posibles direcciones constructivas a las que pueden recurrir dentro de una actividad determinada.

El concepto del no-hacer

Lo que llamamos “No-hacer” en la Técnica Alexander es, a grandes rasgos, algo que ocurre cuando dejamos de perseguir un fin desesperadamente. Mientras estamos “no-haciendo”, dejamos ir la tensión y el esfuerzo innecesario, permitiendo que nuestro movimiento esté dirigido y sustentado por una organización y coordinación desarrollada de manera constructiva. Nuestra experiencia de movimiento se vuelve ligera, conectada y organizada.

En una clase de Técnica Alexander, el profesor facilita el movimiento conectado utilizando sus manos. El estudiante debe poner en práctica el “no-hacer” para dejar de interferir. Al dejar de interferir, los hábitos son mucho más visibles y sólo “no-haciendo” es que tenemos la posibilidad de soltar nuestros hábitos para dar paso a que algo nuevo ocurra. Después de la clase y con la ayuda del descanso constructivo, el estudiante aprende a usar las direcciones sin la necesidad de las manos del profesor.

Tiro con arco japonésEl uso constructivo no es algo exclusivo de la Técnica Alexander, hay muchas otras disciplinas que invitan a un uso organizado y coordinado del organismo. A pesar de esto, la realidad es que el buen uso no es algo generalizado en la sociedad, los humanos hemos ido desarrollando patrones mentales y físicos que dañan nuestra salud.

La Técnica Alexander, al trabajar con la dirección, invita a la observación de algo mucho más profundo que solo la “postura” de nuestro cuerpo, practicarla invita a la atención profunda de la vida y de todo lo que ocurre en nosotros en todo momento. El uso constructivo de nuestro organismo es algo que nos lleva, invariablemente, a tener una mejor salud y una vida más feliz.

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