Salud, Técnica Alexander

La presencia y los sentidos

¿Experimentas algún tipo de parloteo mental? ¿Son tus pensamientos constructivos en relación con las actividades que practicas o más bien son del tipo que te distrae de ellas? Si acostumbras tener una voz mental, puede ser que tú mismo te estés invitando a poner tu atención en algo que te distrae de lo que estás haciendo.

Muchas veces, mientras realizamos nuestras actividades cotidianas nos hablamos mentalmente para decirnos cosas que no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo, algunas veces también nos hacemos comentarios bastante negativos o incluso agresivos contra nosotros mismos.

Ignorar estas conversaciones puede llegar a ser un esfuerzo muy grande y ese esfuerzo puede llevarnos a distraernos aún más de nuestra actividad. Si aceptamos que esa voz está ahí pero decidimos no escucharla porque nos damos cuenta de que hay cosas mucho más interesantes ocurriendo en ese momento, podemos dirigir la atención hacia esas cosas que pueden resultarnos más constructivas.

Los sentidos son de una gran ayuda en estas situaciones. Cuando estamos tocando un instrumento musical – por poner un ejemplo – podemos recurrir a sentir las vibraciones del instrumento, la textura de las cuerdas, la temperatura de las teclas o el movimiento del aire que pasa poner nuestros labios.

Lo mismo podemos recurrir a esta actividad sensorial cuando hacemos cualquier cosa de la vida cotidiana. Para dar un ejemplo práctico, te invito a que sigas el siguiente juego mientras lees este texto:

1.- Lee estas palabras mientras sientes la textura de tu ropa. Si estás leyendo en la computadora y tienes la posibilidad de frotar suavemente tus manos en algo que tengas cerca, hazlo y siente la textura de esa superficie mientras sigues leyendo.

2.- Ahora dirige tu mirada y observa lo que hay a tu al rededor, cosas que haya cerca y cosas que haya un poco más lejos…. Después, regresa a leer e intenta mantener algunas de esas cosas dentro de tu campo de visión.

3.- Observa tu respiración e intenta sentir cómo entra y sale el aire por la nariz. ¿Puedes sentir cómo cambia la temperatura de tu cuerpo mientras entra y sale el aire? ¿Estás aprentando la lengua contra el paladar? Suéltala….

4.- Ahora sigue leyendo y observa si algo ha cambiado en ti.

Dirigiendo nuestra atención hacia lo que está pasando en un nivel sensorial, podemos empezar a realizar nuestras actividades en un contexto más integrado, incluyendo algunas de las cosas que pasan en nosotros y en nuestro al rededor. De alguna manera, reorganizamos nuestras prioridades para dar espacio a pensamientos y sensaciones constructivas.

Estar más presentes en la actividad que estamos realizando puede llegar a tener muchos beneficios para nosotros.

Nuestro cuerpo y nuestra mente están constantemente afectándose entre sí. Si por un momento piensas que has perdido algo de mucho valor para ti, sentirás inmediatamente el efecto que ese pensamiento tiene en todo tu cuerpo. Si llegas a encontrar eso que pensaste que habías perdido, volverás a sentir el cuerpo entero. Tu cuerpo se calmará cuando te des cuenta de que tienes ese objeto de valor contigo. En ese momento, tu mente también se calmará y podrás seguir tus actividades planeadas. Por otra parte, si en realidad lo perdiste, es probable que la sensación de tu cuerpo tarde mucho más en irse y que simplemente no puedas pensar en otra cosa por un tiempo largo.

Esto se debe a que somos una unidad psicofísica y, por lo tanto, lo que pensamos afecta de manera directa a lo que sentimos, así como lo que sentimos afecta de manera directa a lo que pensamos.

La manera en la que utilizamos nuestra atención nos afecta psicofísicamente. La tensión, presión, relajación y movimiento; incluyendo nuestra circulación, respiración y digestión, se ve completamente afectada por la manera en la que nos usamos a nosotros mismos mientras vivimos.

Esto quiere decir que, de alguna manera, el nivel de presencia que tenemos a la hora de realizar nuestras actividades tiene una gran influencia en nuestra salud.

Cuando nos concentramos en una actividad determinada, generalmente aumentamos nuestro nivel de tensión muscular y reducimos nuestra capacidad de atención, perdiendo también la capacidad observación global.

La práctica de la Ténica Alexander ayuda a encontrar caminos muy eficientes para mantener una atención global en la vida cotidiana, nos ayuda a estar presentes dentro de nuestras actividades y así, encontramos formas de hacerlas de manera más sana y constructiva. No es que concentrarnos sea algo negativo pero, la manera en la que estamos acostumbrados a hacerlo nos lleva generalmente a colapsarnos y perdernos de observar las implicaciones que tiene en nosotros mismos (y en los que nos rodean) eso que estamos haciendo.

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