Salud

Nuestra imagen corporal

Todos tenemos ideas preconcebidas sobre el cuerpo humano y, por lo tanto, sobre nuestro propio cuerpo. Ideas acumuladas con o sin estudio consciente y que muchas veces no se relacionan realmente con una realidad práctica y concreta. Es decir, pocas veces “comprobamos” en nosotros mismos si esas ideas son ciertas.

Niño imitando caminarEmpezando en la primera infancia, nos hacemos una imagen mental a partir de dos visiones de nosotros mismos: 1) nuestro exterior, nuestro aspecto mezclado (quizá) con el que desearíamos tener y 2) desde el interior, o sea, el flujo de percepciones y sensaciones que nos proporcionan la información de dónde y cómo somos, estas percepciones no son completamente conscientes y nuestra vida sería muy difícil sin ellas

Esta imagen mental de nosotros mismos está influenciada también por la percepción que tenemos del mundo que nos rodea: la observación de los demás, de juguetes, publicidades, etc…

Luego están, además, las ideas que se nos presentan a lo largo del camino, cosas que la gente nos dice, cosas que leemos; información (no necesariamente confiable) sobre cómo este cuerpo nuestro está “acomodado”, cómo funciona, creencias sobre nuestra postura, el ejercicio, la respiración, la relajación, etc. Mientras crecemos, vamos absorbiendo toda esta información y la añadimos a la imagen mental que estamos construyendo de nuestro ser.

Así que antes de tener la oportunidad de estudiar la cuestión de una manera consciente, ciertamente antes de desarrollar nuestra capacidad de valoración crítica de la información, estamos ya en posesión de cientos de ideas.

Postura correcta
Cientos de imágenes similares a esta aparecen cuando buscamos “buena postura” en cualquier buscador de internet.

¿Qué tan importante es estar bien informado al respecto? Por una parte, si no tuviéramos esta capacidad de aprender de todo lo anterior, quizá nos sería muy difícil vivir, de eso no puedo estar seguro. Lo que sí sé es que, en este asunto, las ideas erróneas son muy peligrosas para nuestra salud y tienden a perpetuarse a sí mismas.

Lo que he visto una y otra vez en el tiempo que tengo de dedicarme a la Técnica Alexander, es que la forma en la que la gente se mueve, está gobernada por lo que ella supone que es su cuerpo, o sea, por su imagen corporal personal. Conscientemente o no, esta imagen corporal está con nosotros todo el tiempo, influenciando cada movimiento, sea lo que sea que estemos haciendo.

Dicha imagen afecta también la forma en la que estamos inmóviles y la forma en que hacemos lo que nosotros llamamos “relajarnos”. Incluso moldea nuestro carácter y tiene una gran influencia en todo lo que pensamos y en nuestra capacidad de aprender. Los movimientos que van contra la verdadera organización del organismo, conducen a un desgaste natural muy grande. De ahí que si esta imagen corporal contiene inexactitudes muy grandes, sea peligrosa para nuestro bienestar.

RelajarseMuchas veces se cree que, para conocer un poco mejor nuestro cuerpo es necesario tener grandes conocimientos de anatomía, fisiología, biología, neurología, etc. Para todos aquellos que se muestren interesados en estudiar algunas de las anteriores disciplinas, existen cientos de libros que les traerán un gran aprendizaje si se dan el tiempo de estudiarlos a profundidad… pero la realidad es que, para conocernos a nosotros mejor no necesitamos de una formación tan teórica como se cree la mayor parte del tiempo.

Para acceder al “gobierno de nosotros mismos”, el nivel de información que se necesita está a un nivel teórico que cualquiera puede acceder pero es información de la que carece gravemente la mayoría de la gente. No podemos esperar que todos sepamos tantos detalles de anatomía como un cirujano, ni lo necesitamos.

La mayoría de la humanidad se muestra sorprendentemente desinteresada a cerca de algo que nos concierne a todos tan íntimamente, aceptando como si dependiera de la suerte que las cosas vayan bien o mal. Muchas veces incluso todos aquellos que dependen del uso de su cuerpo para su profesión, como muchos músicos, actores, deportistas, bailarines, etc. se quedan solo con la información relacionada a la “técnica” de lo que hacen y se muestran aburridos o desinteresados en aprender un poco más a cerca de cómo funciona su cuerpo, que es su principal instrumento de trabajo.

Si observamos esto, no tendremos ninguna duda de por qué lo conocido vagamente como “dolor de espalda” o “dolor de cuello” es la dolencia más común de nuestros tiempos. Se calcula que por lo menos el 80% de la población mundial sufre de dolor de espalda en algún momento de su vida. Los nombres de las enfermedades relacionadas con la tensión excesiva o el mal manejo del estrés se han vuelto parte del lenguaje cotidiano de la población de todo el mundo.

La razón de que estos problemas aumenten no tiene que ver con que los médicos estén fracasando en su trabajo, mucha de la gente implicada no está “enferma” en el sentido usual de la palabra. Pero tampoco es culpa suya, ni está fingiendo una dolencia para faltar al trabajo. El hecho es que la mayor parte de la población sufre del desgaste natural resultante de una imagen corporal incorrecta. Lo más alarmante es que tales problemas ya no están asociados exclusivamente al proceso de envejecimiento, cada vez se ve afectada más gente joven.

Lady GagaUna imagen corporal errónea deja a la gente a merced de todo tipo de problemáticas: tradiciones y creencias antiguas, modas estéticas, artículos de revistas escritos por periodistas sin conocimientos fundamentados, consejos bien intencionados pero mal informados, influencia de las figuras públicas admiradas que podrían no ser buenos ejemplos a imitar, furores de modas de todo tipo de ejercicios y disciplinas enseñadas por gente poco preparada e incluso ropa y muebles diseñados con fines estéticos que nada tienen que con el sentido común o la comodidad.

La Técnica Alexander nos ayuda a generar una imagen informada de nosotros mismos, nos ayuda a conocernos mejor y a prevenir problemas de salud que derivan de las ideas preconcebidas y creencias que tenemos de nosotros y todo aquello que nos rodea.

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