El descanso constructivo

Descanso constructivo

Estamos muy acostumbrados a exigir demasiado de nosotros mismos y a veces creemos que basta con nuestras horas de sueño para aumentar nuestra “productividad“. Y con “productividad” me refiero a practicar más, tocar más, planear clases, escribir, enviar correos electrónicos, etc.

Por lo general, no pensamos en lo importante que es descansar y, porque no descansamos con atención, no hemos experimentado conscientemente los beneficios de un descanso. A veces pensamos que descansar es ver la televisión, salir o revisar nuestro Facebook. Sin embargo, hay diferentes maneras y oportunidades de descansar para recuperarnos del cansancio.

La mayoría de profesores de Técnica Alexander trabajamos con algo a lo que Alexander llamó “descanso constructivo” y que después ha sido llamado “semi-supina”.

Esta actividad de descanso consiste en acostarse sobre una superficie plana y firme, con un par de libros o revistas detrás de la cabeza, las rodillas flexionadas y las plantas de los pies en el piso. Los brazos se dejan descansar, poniendo las palmas de las manos sobre el abdomen o el pecho, o se dejan descansar a un lado del torso, esto depende de la comodidad de cada persona en cada momento del proceso.

¿Por qué hacer el descanso constructivo?

Es muy común que, durante nuestras actividades cotidianas, hagamos presión sobre nuestras articulaciones, acortando su espacio y contrayendo varios músculos sin darnos cuenta. Mientras el día sigue y nuestro cansancio aumenta, tendemos a colapsarnos y esto suele traernos problemas graves de salud a largo plazo.

Al acostarnos en el piso, quitamos el esfuerzo que hacemos sobre nuestras articulaciones. Ese esfuerzo se debe un poco a nuestros hábitos de exceso de tensión o exceso de relajación (según sea el caso), y un poco a la fuerza que ejerce la gravedad sobre nuestros organismos.

Esta actividad de descanso constructivo es un momento perfecto para soltar todo ese cansancio y permitir que nuestras articulaciones recuperen el espacio que fueron perdiendo a lo largo del día. Acostados tenemos más posibilidad de soltar debido a que no estamos en peligro de caer y eso facilita mucho nuestro proceso de reaprendizaje.

Beneficios del descanso constructivo:

  • Permite descansar en profundidad.
  • Calma el sistema nervioso.
  • Permite recuperar la hidratación de los discos intervertebrales y des-comprimir la columna
  • Permite liberarse de la constante charla mental.
  • Reequilibra el sistema nervioso simpático y parasimpático, permitiendo que las funciones del sistema inmunitario y de reconstrucción celular se optimicen
  • Permite devolver los músculos a su longitud de descanso y re-establecer las relaciones entre los segmentos óseos, los músculos, ligamentos, fascias y órganos .
  • Puedes aprender a darte direcciones y observar con delicadeza el efecto que tienen sobre el cuerpo y luego puedes trasladar ese aprendizaje a las actividades de tu vida cotidiana
  • Es tu mejor aliado contra el estrés, simple, barato y solo depende de ti.
  • Tu energía y productividad mejoran notablemente.

Cómo hacer el descanso constructivo:

Yo recomiendo que se practique como mínimo dos o tres veces al día en lapsos de 5 a 10 minutos. Es particularmente útil practicarlo antes, durante (si es posible) y después de alguna actividad que nos demande un desgaste importante como podría ser por ejemplo: estudiar, hacer actividad física, tocar un instrumento musical o después de haber estado sentado un rato largo (a veces basta media hora -o un poco menos- para llegar a un nivel de colapso considerablemente dañino).

Pasos para trabajar en descanso constructivo:

  • Túmbate sobre una superficie dura, el suelo o una mesa.
  • Coloca un par de libros detrás de tu cabeza, una altura de 3 ó 4 dedos bastará, si sientes incomodiad, varía la altura de los libros hasta que te parezca adecuada.
  • Flexiona las rodillas y coloca las plantas de los pies en el suelo. Si las rodillas tienden a caerse hacia fuera aumenta la distancia entre los pies y saca ligeramente los talones hacia fuera, la idea es que puedas mantenerlas así con el menor esfuerzo posible.
  • Flexiona los codos y descansa tus manos sobre el abdomen o a los costados de la caja torácica.
  • No pongas música ni TV, ni uses el celular. El descanso constructivo es una actividad y, como tal, requiere un alto grado de atención.

Las direcciones:

En el trabajo del descanso constructivo, el pensamiento es sumamente importante. La palabra “permitir” que encontrarán a continuación está relacionada con una actividad del pensamiento y no con una actividad física. Si cuando piensas en permitir que algo se suelte, lo mueves a propósito para “acomodarte”, entonces no estás permitiendo que se suelte, simplemente lo estás acomodando de una manera distinta.

  • Permite que el cuello esté libre de tensión para poder entregar el peso de tu cabeza a los libros
  • Permite que tu espalda descanse en el piso y se alargue como resultado de soltar la tensión acumulada (no intentes acomodar nada)
  • Permite que las rodillas se dirijan al techo para soltar la articulación de la cadera.
  • Si al soltar las piernas notas que se abren o se cierran y eso ocasiona que aprietes con la finalidad de que no se te caigan, acomoda los pies de manera distinta para encontrar un mejor equilibrio.
  • Permite que tus brazos descansen
  • Entrega el peso de tus hombros, permitiendo que el espacio entre los codos y el torso se haga más grande
  • Observa tu respiración
  • Empieza de nuevo desde el cuello

Salir del descanso constructivo:

Para salir del descanso constructivo es muy importante tomar en cuenta que no queremos hacer tensión innecesaria en ningún lado, principalmente en el cuello y en la espalda.

La manera más fácil de salir sin hacer tensión es la siguiente:

  • Gira hacia un lado, llevando primero la mirada, luego la cabeza y acompañando con el resto del cuerpo, hasta que te encuentres descansando completamente de lado.
  • Levántate hasta quedar en posición como si fueras a gatear, siempre con la mirada viendo hacia el piso para no hacer esfuerzo en el cuello
  • Lleva un pie cerca de las manos y luego el otro para incorporarte y pararte por completo

Aquí comparto un video muy ilustrativo de esta práctica: