¿Qué es la Técnica Alexander?

FM alexanderLa Técnica Alexander es un método muy eficaz que nos ayuda a observar las tensiones innecesarias que generamos en notros  mismos sin darnos cuenta, que, generalmente son muchas más de las que podemos notar.

Si tenemos algún hábito relacionado con encogernos, apretar los dientes, apretar la espalda o el cuello, etc. estamos haciendo un daño terrible a nuestros organismos, consumiendo mucha energía e incluso podemos llegar a sentir dolor, agotamiento o mal humor.

Los profesores de Técnica Alexander enseñamos un camino para observar estas tensiones innecesarias. No somos terapéutas, no damos masajes, no hacemos diagnósticos ni recetamos medicamentos. Enseñamos a observar esos hábitos que nos perjudican para poder tener la capacidad de decidir cuándo queremos y cuándo no queremos hacerlos.

Es importante mencionar que un profesor de Técnica Alexander calificado para dar clases, tuvo que haber hecho una formación que consta de 3 años o de 1600 horas (como mínimo) de práctica dentro de una escuela certificada para formar profesores. La Técnica Alexander forma parte del Sistema Público de Salud del Reino Unido (NHS) desde el año 1996 y hay numerosos estudios médicos que avalan su efectividad.

Todos tenemos la posibilidad de cambiar y de aprender a vivir de una manera más confortable, conociéndonos mejor a cada momento de nuestras vidas. Nuestro cuerpo es nuestro vehículo y nuestro hogar; con él nos desplazamos, nos relacionamos, sentimos, pensamos y amamos.

La Técnica Alexander puede ayudar a la gente de muchas maneras. En gran medida, esta ayuda dependerá de lo que cada persona necesite aprender y de lo que cada persona espere conseguir.

Considerada como uno de los métodos más eficaces para ayudar a la rehabilitación y la prevención de lesiones, la Técnica Alexander es utilizada como una de las actividades principales dentro del entrenamiento de deportistas de alto rendimiento.

La Técnica Alexander nos enseña a mejorar la eficiencia de cómo nos movemos en actividades tales como estar de pie, sentarse, caminar, correr, levantar objetos, tocar un instrumento musical, saltar, cantar, hablar, etc. Nos enseña a reducir la tensión innecesaria y a desplazarnos con equilibrio y coordinación. Lo más importante, aprendiendo a mejorar cómo usamos el cuerpo, aprendemos también a mejorar cómo usamos la mente.

La Técnica Alexander nos enseña a comprendernos mejor a nosotros mismos, física y mentalmente. Este autoconocimiento más profundo se convierte en una herramienta que permite tomar una mayor participación en la recuperación de una lesión, mantener la salud, mejorar la postura, aprender nuevas habilidades, envejecer saludablemente y lograr una sensación más profunda de bienestar. Sea cual sea nuestra edad nuestro origen, intereses y actividades, la Técnica Alexander nos permite explorar nuestra conexión mente-cuerpo.

Por ejemplo, ¿cómo estás sentado o parado en este momento? ¿giras los pies hacia afuera o apuntan hacia delante? ¿tienes los hombros echados atrás, hacia delante o levantados? ¿cómo se te asienta la cabeza encima del cuello? ¿estás inclinado hacia atrás o hacia delante? ¿estás girado? ¿te mantienes de pie de la misma manera que alguno de tus padres o amigos? ¿te mantienes parado o sentado de manera eficiente, casi sin esfuerzo en los músculos y con una cómoda ligereza por todo el cuerpo? ¿o mantienes las postura con las rodillas bloqueadas, empujando la pelvis hacia delante o atrás, la columna vertebral comprimida y la mandíbula apretada? ¿cómo aprendiste a sostener dicha postura? ¿tienes noción de la cantidad de tiempo que pasas haciendo todo esto, todos los días?

Quizá encuentras tales preguntas aturdidoras. Finalmente sentarse o pararse es una actividad que prácticamente todos hacemos sin esfuerzo, ¿qué puede salir mal? No parece haber muchas razones para pensar demasiado en ello. ¿Qué más hay que decir al respecto? De hecho, hay mucho que decir, observar y aprender.

En las clases de Técnica Alexander, los profesores ayudamos a que los alumnos exploren cómo están de pié, cómo se sientan y, por extensión, cómo hacen todo lo que hacen en su vida cotidiana. Esto significa que miraremos cómo los alumnos usan la mente, el cuerpo y cómo esto influye en la manera en la que deciden moverse y comportarse.

Alexander era un actor con un problema vocal. Para recuperar la voz hizo algo sencillo. Se estudió a sí mismo ante un espejo e hizo importantes descubrimientos sobre cómo nuestros pensamientos y movimientos están ligados para crear nuestra inconsciente y habitual manera de movernos que puede conducir a la lesión, menoscabar la salud y limitar lo que somos capaces de aprender y lograr. Luego descubrió cómo podemos llevar nuestros pensamientos y movimientos a un nivel consciente y observarlos para mejorar tanto cómo pensamos como cómo nos movemos.

Hoy, más de sesenta años después de su muerte, gente de todo el mundo y de todas las profesiones, está aprendiendo el método que desarrolló Alexander para mejorar su uso. Algunos estudiantes famosos incorporaron la Técnica Alexander a su vida y profesión fueron: John Dewey, George Bernard Shaw, Aldous Huxley, Nikolaas Tinbergen, Kevin Kline, William Hurt, Mary Steenburgen, Renée Fleming, Robertson Davis, Juliette Binoche, Sting, Paul McCartney, Roger Federer, Jonathan Pryce, entre otros.

La Técnica Alexander se enseña en muchas de las principales escuelas de artes escénicas por todo el mundo, incluidas Juilliard, NYU, UCLA y la Real Academia de Arte Dramático de Londres.

Los principios en los que se fundamente el estudio de la Técnica Alexander son los siguientes:

Aquí un video muy explicativo que fue subtitulado por mis amigos y colegas Pablo Buniak y Mari Hodges:

Es muy agradable estar en nuestro cuerpo conociéndolo un poco más. Es por eso que te animo a que pruebes una clase, así podrás comprobar los efectos de la Técnica Alexander en ti y decidir si quieres o no comenzar este camino tan apasionante de conocerte un poco mejor.